¿Es posible convertir la felicidad en una rutina? La respuesta corta es sí, al menos en gran parte. Para la larga vas a tener que leer un poco más.
Este fin de semana hemos tenido taller de rutinas en Asturias. Es un taller al que le tengo especial cariño porque las rutinas son la pequeña varita mágica con la que nuestro tiempo se multiplica mientras parece que las tareas se encojen. Es un taller que verdaderamente cambia vidas.
El caso es que, por tiempos, no llego a hablar de todas las rutinas que realmente podemos incluir en nuestro día a día. Me gustaría pero la lista es interminable.
Por eso, para compensarlo, he decidido hablarte hoy de la rutina de ser feliz.
Es posible convertir el ser feliz en una rutina
Parece algo imposible, lo sé, pero eso es porque tendemos a pensar que la feliz está en las grandes cosas. Creemos que la felicidad es comprarnos una casa, tener pareja, ganar mucho dinero o hacer grandes viajes. Es un mensaje muy grabado en nuestro subconsciente, desde niños. No te culpes si te ocurre, es lo más normal del mundo. Nos han bombardeado por todas partes con ese mensaje, desde nuestros padres hasta la publicidad o el cine.
Evidentemente, todas esas cosas ayudan pero no son indispensables, ni mucho menos.
Lo cierto es que esas grandes cosas (con la excepción de la pareja), lo que nos proporcionan es un «subidón» que se pasa con cierta rapidez, dejándonos más o menos igual a como estábamos antes. Es como tomarte unas gominolas, están riquísimas y engañan al hambre pero no alimentan y en una hora te vuelven a rugir las tripas.
La auténtica y verdadera felicidad, toma nota, hay que encontrarla en el día a día. La verdadera felicidad está en todas esas pequeñas cosas que te hacen sentir bien. Está en ir a darte un masaje una vez al mes, en salir con los amigos los jueves, en ese café que tanto disfrutas.
Cuál es el problema
El problema es que vivimos a tal velocidad y tenemos tan poco control que esas pequeñas cosas fáciles las hacemos cada mucho tiempo. Sencillamente, se nos olvidan hasta que tenemos un pequeño momento de paz.
Detente ahora y haz memoria. ¿Cuándo fue la última vez que verdaderamente hiciste eso que te relaja y te hace feliz? ¿Cuándo fue la última vez que saliste a cenar a ese sitio especial o fuiste al SPA a dejarte cuidar o te compraste esa burrata, ese salmón marinado o ese embutido especial? Y, si fue hace poco, ¿cuándo fue la vez anterior?
Obviamente, todos estos pequeños lujos hay que ajustarlos a tu presupuesto, que no siempre se puede hacer todo lo que uno quiere. No obstante, normalmente hay margen de maniobra, el clásico quitar de aquí para poner allá.
El plan para ser feliz
Como toda rutina, la felicidad puede y debe planificarse. Sí, lo sé, el cine nos ha vendido un mundo idealizado donde la felicidad radica en ser espontáneos y dejarnos llevar. Y un cuerno. El cine lo que tiene son guionistas y eso es lo que yo te propongo, escribir tu propio guión.
En primer lugar, haz una lista de todos esos pequeños caprichos que te has dado alguna vez. Incluye también, si quieres, los que te gustaría probar.
Yo en esta lista meto cosas de precios muy variados pero siempre con la idea de que puedan llevarse a cabo en mi día a día. No cuentan las vacaciones ni cosas así.
Algunos ejemplos, como hemos visto, podrían ser productos gourmet o experiencias cortas en tu ciudad como masajes, tratamientos de belleza o similares.
Una vez tienes tu lista, es hora de coger el planner y planificar las fechas en las que harás realidad esos pequeños sueños rutinarios.
Mis planes suelen incluír tratamientos de relax, salidas con amigas, cenas caseras con burrata, salmón marinado o jamón de pato, pequeñas recompensas chocolateadas como los palos de naranja confitados cubiertos de chocolate negro… ¡hay cientos de opciones!
Algunos de estos caprichos me los doy diariamente, como puede ser el chocolate. Otro, semanalmente, como la salida con amigas o algún producto gourmet que variamos de semana en semana. Finalmente, otros los hago mensualmente como los tratamientos.
Al final de cada mes, reservate unos minutos en tu planner para revisar los pequeños placeres que te has dado y analiza cómo te has sentido. Piensa si, en general, te han ayudado a llevar un mes más relajado o alegre o si no han funcionado. En función de eso, planifica el mes siguiente.
¿No te parece una magnífica rutina fácil de mantener?
Cómo funciona
El truco de esta rutina es que, manteniendo una frecuencia corta, te va a ayudar a estar más relajado, alegre y, en general, satisfecho con tu vida durante la mayor parte del tiempo.
Lo que vas a cambiar gracias a este sistema en encontrar momentos a lo largo del día, de la semana y del mes en los que detenerte y disfrutar. Se acabó eso de ir corriendo como un pollo sin cabeza hasta que piensas… «¿ya es jueves?», «ah, ¿era hoy? Se me había pasado completamente» y cosas por el estilo.
La mayoría de la gente vive obsesionada con sus 22 días de vacaciones y parece que va penando el resto del año, sin ser consciente ni del propio paso del tiempo. Hay mucha vida más allá de las vacaciones.
Si tu presupuesto es ajustado, a lo mejor invirtiendo un poco menos en esos 22 días puedes hacer más alegres los otros 343. También puedes sacrificar el no ir a cenar fuera por incorporar esos productos gourmet a tu día a día. No sé como será en vuestra ciudad pero en Madrid comer fuera no es nada barato y una sola cena puede dar para muchos caprichos de súper.
En cualquier caso, la decisión es tuya pero opciones hay.
Conclusión
Ser feliz no es algo que ocurre espontáneamente. Hombre, sí, pasa de vez en cuando pero se va tan rápido como viene.
Si lo que quieres es que tu vida sea más feliz de forma más o menos constante, necesitas planificarlo y trabajarlo. Necesitas ser consciente.
Hay mucho más que se podría contar sobre la rutina de la felicidad y también hablaremos de otras que la complementan como la rutina de la gratitud pero poco a poco.
Si sumas estas rutinas con elementos como nuestro pequeño rincón, una casa más controlada y despejada y el estar libres de cosas que no te gustan, ¿no empieza a tomar forma ya un verdadero plan para disfrutar de cada día?
¿Has establecido alguna vez una rutina como esta? ¿Te animas a probarla?
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