El Zen de los espacios vacíos

El Zen de los espacios vacíos
Imagen: decoora.com

Muchas veces te he hablado acerca de lo importante que es tener espacios vacíos y evitar las acumulaciones pero hoy me apetecía profundizar un poco más en este tema.

El vacío nos aporta relax y sensación de paz. Es lo que consiguen los japoneses con sus habitaciones casi sin muebles o sus jardines con dos piedras.

Por supuesto, en nuestro caso no tenemos que llegar a estos extremos. Voy a tratar de explicarte como puedes mejorar tu hogar con pequeñas pinceladas de espacios vacíos en sitios estratégicos.

La obsesión por llenarlo todo

Muchas veces, tenemos una extraña necesidad de ocupar todos los espacios disponibles en una habitación o una estantería. Es como si el dejar una pared libre, sin nada, o un estante sin libros nos provocase alguna especie de sarpullido.

Las estanterías de tu casa deben tener exactamente lo que tienen que tener. Ni un papel más, ni un libro más. Todo lo que sobra es espacio, hermoso espacio vacío que, bien colocado, te va a transmitir paz, serenidad y relax.

¿Quieres una prueba rápida? Abre internet y busca imágenes de interiores de templos zen o de esas grandes obras de arquitectura con amplios espacios vacíos. ¿Qué sensación te transmiten? Bingo. Eso es lo que estamos buscando, aunque a un nivel mucho más cotidiano.

Obviamente, no voy a pedirte que tu salón sea una enorme estancia vacía con un cojín en el centro, aunque sería muy evocador. Lo que intento que consigas, es que crees pequeños espacios zen a lo largo de toda la casa. Por ejemplo, con una balda de la estantería casi vacía, quizá sólo con un cactus o un objeto especial que has traído de tus viajes.

Eso no sólo aligera el espacio y crea un pequeño recoveco de calma sino que hace que ese pequeño objeto sea aún más especial, más significativo. Multiplica esta sensación por pequeños rincones escogidos de toda la casa y vas a empezar a ver por dónde van los tiros.

La clave es que estos rincones de espacio vacío estén a una altura entre el ombligo y la cabeza, más o menos, mientras dejas que los lugares más ocupados estén en zonas inferiores y superiores, lejos de la visión habitual.

Espacios Zen buenos para generar vacío

El primer ejemplo ya lo hemos visto, una balda de una estantería que quede a la altura del pecho. Otro buen candidato podría ser la superficie de un buró o de una cómoda elevada que quedase por encima del ombligo.

También es recomendable encontrar estos puntos zen en lugares a los que la vista se dirige de forma habitual o al entrar en una habitación. Por ejemplo, el mueble de la entrada.

En general, esos pequeños huecos vacíos debes colocarlos allí a donde se dirija la vista de forma frecuente.

Por supuesto, no siempre tienes que dejarlo completamente vacío. Por ejemplo, en el caso de la estantería, podrías tener un recuerdo agradable de algún viaje y una planta. Cuando tu vista se dirija hacia ahí, que será frecuentemente, te traerá buenos recuerdos.

Conclusión

Una técnica aparentemente fácil y sencilla aunque quizá un poco más difícil de dominar de lo que parece. Paciencia. Ve probando y buscando sensaciones.

Con estos pequeños toques, conseguirás que, poco a poco, tu casa te vaya llenando de sensaciones positivas y relajantes. Haz la prueba.

8 thoughts on “El Zen de los espacios vacíos

  1. Buenos días Alicia. Como siempre me sorprendes a cada paso y al contrario que mis compañeras que ya lo visualizan, me cuesta hacerme a la idea. Tendré que dar una vuelta por que desde luego la teoria es genial pero lo dificil es ponerla en marcha y cambiar cosas generando la calma que buscamos. Tengo que hacerlo de forma muy sutil ya que a mi una balda vacia me genera nerviosismo como si estuviera inacabado. Así que tendré que aligerar espacios (algunos ya los aligeré con los sin piedad y la organizacion y limpieza) pero tal como explicas debo meterme más a fondo….. Otro reto mas……. No hay tregua.
    Muchas gracias y feliz dia.

  2. Totalmente de acuerdo Alicia. Tuve esa exquisita sensación años atrás estando de visita en Toronto. Calles casi sin carteles ni anuncios comerciales (prohibido el ruido visual). Pero claro, lo de la calles nos está en nuestras manos, lo de la casa si.

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