Plagas urbanitas del siglo XXI

Plagas urbanitas del siglo XXI
Imagen: mgprojekt.com.pl

Hoy voy a hablarte de otro tema de esos que tocamos en casi todos los posts pero de forma superficial. Voy a hablarte de ese tipo de objetos que nos invaden casi sin darnos cuenta.

Y ¿porqué? Pues porque conocer al enemigo es el primer paso para eliminarlo. Si eres consciente de como este tipo de cosas se hacen con los espacios de tu casa, estarás alerta y podrás evitarlo.

Además, hablaremos sólo de algunos ejemplos pero seguro que en tu cabeza aparecen muchos más del mismo tipo.

Porqué plagas

¿Qué es una plaga? Pues no te lo diré yo, te lo va a contar la RAE que de esto sabe mucho más que una servidora.

Daño o desgracia que afecta a gran parte de una población y que causa un perjuicio grave.

Nuestra vida esta llena de pequeños elementos de usar y tirar. Objetos que arrasan con nuestro espacio y nuestra tranquilidad invadiendo cajones, mesas y armarios casi sin darnos cuenta, creando desorden y descontrol.

Es la típica vida urbanita de nuestra época, nuestro estilo de vida. Es precisamente por eso que no los percibimos como un problema.

Como dice la definición, además, todas estas cosas están en casi todas las casas por las que voy pasando.

Las pajitas

O cañitas. Tu peque cumple cuatro añitos así que vas feliz cual perdiz a preparar el fiestón del año. Buscas las pajitas entre los estantes y ¡zasca! Sólo las venden en paquetes de doscientas. Pero sólo habrá diez niños. Bueno, no importa, para casa.

Años después las encontrarás en el fondo del cajón de los cubiertos, llenas de grasa. Peor aún, igual las ves y las recolocas con mimo (perdiendo una cantidad de tiempo absurda) para cuando las tengas que volver a usar.

Te voy a contar un secreto, la próxima vez que las necesites, no vas a saber ni dónde están. Volverás a comprarlas porque irás a toda pastilla y acabarán en otro cajón.

Los botones

Otro clásico. Esos botones de repuesto que vienen con la ropa y que jamás vas a coser. Bueno, venga, te voy a conceder que una o dos veces en tu vida los has usado pero poco más. Y eso en la cantidad de ropa que has comprado es significativo.

Ese botón pasa de la etiqueta donde viene colgado al mueble de la habitación. De aquí, a la mesita de noche. Luego va al mueble de la entrada y así se va paseando por toda la casa hasta acabar en un cajón. ¿A que te suena?

Mi consejo es que, o lo tiras inmediatamente con la etiqueta, o lo guardas en la caja de costura. Evidentemente, si no sabes coser, ya sabes lo que tienes que hacer.

Los bolígrafos de publicidad

El boli de publicidad es otro de los grandes. Madre mía he perdido ya la cuenta de los que habré tirado.

La primera parte de la solución es fácil, no los cojas. O úsalo en el sitio en el que estés si lo necesitas y, luego, déjalo. No pasa nada. No te obligan a llevártelo. Di no al boli de publicidad.

El mueble modular

El mueble modular tiene difícil solución. Nos lo venden como la panacea del mobiliario infantil. Tú hijo podrá hasta jubilarse con él. De la cuna sale la mesa del escritorio, de las escaleras la silla… y de la cama la mesa de despacho.

Genial, sino fuera porque dentro de diez años no vas a querer ese mueble. Vas a estar cansada de verlo por casa, algunos tornillos se habrán pasado de rosca y tu hijo habrá desplegado su arte sobre él.

Pero claro, te habrá costado un dineral y no vas a querer deshacerte de él. Así que, cuando te decidas por un mueble de este tamaño y precio, piénsalo muy mucho.

Es mejor comprar muebles más baratos y pequeños e ir cambiándolos conforme pasa el tiempo. Porque sólo cuando llega el momento conoces las necesidades reales que tienes.

Comprar un mueble pensando en las necesidades de los próximos quince años me parece muy aventurado.

Las monedas de céntimo

En serio, creo que la Unión Europea tendría que retirarlas del mercado. Están por todas partes menos en los monederos. Son una tortura.

Mi recomendación es que cojas un bote de esos de cristal que guardas como tesoros aunque casi siempre están vacíos. Ve metiendo ahí todas esas monedas que vas encontrando por casa.

Cuando esté lleno, llévalo al banco y dona ese dinero a alguna causa benéfica. Para ti no será nada puesto que son monedas que has ido tirando por casa pero puede ayudar a cambiar la vida de mucha gente.

Las muestras

Y, como no, no sería un post mío si no te hablo de las muestras y amenities de los hoteles. Esto da para un post enterito y lo sabes.

Los amenities no te los lleves del hotel. Úsalos y disfrútalos allí mismo. Lo sé, lo sé, los botes chiquitines son ideales, pero estoy segura de que ya tienes el neceser plagado. No hacen falta más.

Así que, ¿qué debes hacer con las muestras? Pues usarlas o decir que no las quieres, sencillo y práctico. Si te dan una muestra de perfume, por ejemplo, ponla pegada a tu perfume habitual. Úsala lo antes posible, acábala y listo.

Conclusión

Tenemos montones de plagas urbanitas. Miles de pequeños objetos que invaden nuestro hogar. Te invito a reflexionar y a ser consciente de ello. Te darás cuenta de que es un paso importante para mantener tu casa en orden.

4 thoughts on “Plagas urbanitas del siglo XXI

  1. Como me gusta este post. Los tengo todos y alguno más. Las pajitas, las tiré en uno de los sinpiedad de la cocina. Los botones los tengo en los costureros (si, si está bien escrito «costureros» en plural, es otra de las cosas que tengo que organizar) y en mi caso si los he usado pero no para las prendas que traen, sino para algún que otro invento. Yo soy muy de DIY en el tema de las labores. las monedas de céntimo, cuando junto unas cuantas, las suelto en la cafetería del trabajo o en la tienda de chuches de la plaza. Ahora, el tema muestras. Esa si que es una plaga en mi casa. Tengo la casa invadida de muestras. Me suscribí a una caja (Birchbox) que me mandan mensualmente con cinco muestras de productos variados relacionados con las cosmética, y que después de probarlos, respondo a unas encuestas y me hacen descuentos cuando compro los productos que me gustan y necesito. Me gusta pues pruebo nuevas marcas que de otra forma ni siquiera conocería. Pero claro, hay veces que determinados productos no los uso. Al principio, era una verdadera plaga hasta que reaccioné y empecé a regalar las muestras que no usaba, incluso a tirar las que no me gustaban. También las clasifiqué por productos del pelo, del cuerpo, o de la cara. Y ahora ya es otra cosa. Aún así creo que tengo demasiadas. Por último, tengo otra plaga que no está incluida en este post pero que ya nos has comentado algo cuando hablaste de los armarios, y es el de las perchas que te regalan con la ropa de los tintes o cuando compras algo. Ya he aprendido a decir que no a las de las tiendas, gracias, que se la queden para reciclar. Ahora me queda tirar todas las que tengo por casa. Muchas las uso para tender la ropa, pero aún así tengo demasiadas. Y los tarros de cristal de la mermelada, las chapas de regalo con imperdible para anunciar algo, los cordones de pantalones o zapatillas en buen estado. …Creo que voy a necesitar una exterminador de plagas. Ja ja ja.

  2. No entiendo lo de las monedas de céntimo, yo las uso todas! Si veo una desperdigada por casa, para el monedero! y en cuanto me doy cuenta ya no tengo ninguna

  3. Te descubro en una fase de mi vida que he decidido hacer limpieza a fondo de todo! He descubierto el placer de vender aquello que no uso y sacarle un pequeño rendimiento a cosas que me molestaban. Y el tema plagas… lo has clavado!!! Me he reído mucho con esta entrada!
    Me declaro tu fan number one!

  4. ESTHER GARCÍA RODRÍGUEZ

    Pues yo cumplo todas las plagas, excepto la de los bolígrafos, porque en mi casa todos desaparecen, incluidos los comprados. El tema de las perchas, también!! Estoy en pleno proceso de exterminio de las regaladas en el armario de mis hijas…, pero esto va a cambiar! Ya os contaré!

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